Este articulo si que está bueno:
Incomprensible resulta para muchas personas lo que aconteció con Eliot Spitzer (48), gobernador de Nueva York, quien hizo cenizas su promisoria carrera política e impactó a su familia al ser descubierto como cliente de una red de prostitución vip. Quizás ni él mismo se explica el haber arriesgado todo por algunos momentos de placer.
Pero según la ciencia, la infidelidad de personas exitosas como Spitzer tiene raíces en la química cerebral y hormonas que toman el control de las decisiones de la persona y destronan a la razón y la lógica, aunque sea por un día.
Responsable de esta situación es, por una parte, el déficit de la enzima monoamino oxidasa A, que hace que estas personas tengan niveles bajos de dopamina, por lo que para sentir placer requieren de una experiencia intensa. Si a esto sumamos altos niveles de testosterona -la hormona de la excitación-, el cuadro está completo.
Si bien lo anterior puede afectar a algunos individuos, hay ciertas personalidades para las cuales este cuadro resulta inmanejable. "Son los buscadores de sensaciones, quienes necesitan de experiencias nuevas e intensas más que el resto de las personas y, como parte de esto, tienden a tener varias parejas sexuales", indica Marvin Zuckerman, sicólogo y autor del libro "Búsqueda de sensaciones y conductas de riesgo".
Debido a que la vida matrimonial puede caer en la rutina con cierta facilidad, "estas personas necesitan hacer algo para sentirse más estimuladas, de lo contrario, se sienten inquietas", añade.
"Suelen ser personas despiertas, hiperactivas, muy trabajadoras y algo ansiosas. Buscan novedades, duermen menos que el promedio y tienen un ritmo laboral fuerte y activo que los lleva a ocupar cargos de alto nivel", explica el doctor Pedro Retamal, profesor de Siquiatría de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.
CONTROL DE DAÑOS
Spitzer -casado desde hace 21 años con Silda Wall- hizo una meteórica carrera como defensor de la ética en la vida pública. Al renunciar, ella se mantuvo a su lado en todo momento. La conducta de Silda es casi una constante en estos escándalos. Basta ver el caso Lewinsky y el comportamiento de Hillary, quien se mantuvo firme junto a Bill Clinton.
Para los especialistas, esto se debe a que la mujer tiende a hacer "control de daños", sobre todo por los hijos. Además, esta conducta es un reconocimiento de que ella está enamorada, de que es capaz de perdonar, aunque también de que el futuro financiero de la familia está ligado al protagonista del escándalo. Esta se repite con esposas de políticos sorprendidos con otro hombre.
DESILUSIÓN DE LOS HIJOS
Otro aspecto es lo que sucede con los hijos, en este caso se trata de tres niñas adolescentes. "Ellas están impactadas probablemente, con rabia y desconfiadas", dice Robert Scuka, director del Instituto Nacional de Mejoramiento de las Relaciones en Maryland, EE.UU. "Un padre representa un cierto ideal para sus hijas y, a menudo, en forma inconsciente la mujer busca rasgos de su padre en una potencial pareja", agrega. Esto las llevará a pensar que los hombres actúan así.
Para curar esta herida, puede que ellas elijan a futuro parejas que no están en la vida pública o con poco interés en el sexo.
En todo caso, la capacidad de reconciliación entre padre e hijos dependerá de lo bueno o mala que haya sido la relación familiar antes del incidente.


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